Maze Runner, por James Dashner

Aturdido y desorientado el protagonista despierta en un ascensor sin saber su destino. Pero no estaba solo, otros jóvenes se enfrentan al mismo destino.

Ninguno sabe cómo llegó a ese lugar, de donde viene, donde irá o el porqué de toda esta situación tan extraña. Rodeados de grandes muros, el área es sin duda un espacio imponente. La situación se tornará más extraña al darse cuenta que cada treinta días llega alguien nuevo, como si se tratase de un aparte, alguien nuevo sale del elevador, y con la llegada de la mañana las paredes de piedra del laberinto se abren y se cierran. Pero como ocurriría en cualquier otro campo de la vida, una chica va llega a cambiar las cosas, y no es que solo por hecho ser mujer cambie la rutina a la que los chicos ya se habían acostumbrado, hay un mensaje del cual ella es portadora que será la razón del cambio inesperado de los asuntos. Thomas, nuestro personaje principal, en esta novela, se convertirá en el eje central de esta historia y tomará un rol mucho más preponderante del que él mismo se hubiese imaginado Es entonces cuando descubrirá que para conseguir extraer los secretos cuidadosamente guardados en su propia cabeza deberá correr, si, la clave de todo será correr.

En una trilogía de una estampa que sobresale, nos encontramos con una historia sólida y muy bien argumentada, No solo es original, sino que también impredecible, adictiva y sorprendente. Desde el principio el misterio absoluto nos envuelve por completo. La incógnita de lo que vendrá nos inquieta y es enfatizada por el hecho de que el protagonista se encuentra en un total estado de confusión, sin saber quién es, porque está en aquel lugar, cuál es su pasado ni menos su futuro. Y claro, nosotros que estamos sumergiéndonos en las profundidades acuosas de una lectura emocionante, nos empapamos de las mismas duda e inquietudes como si a nosotros nos estuvieran ocurriendo. Y a medida que seguimos adentrándonos en la trama se nos presentan nuevos desafíos e inquietudes que nos acompañarán a lo largo de este recorrido.

Ya con un rumbo claro en la lectura no todos los misterios se van resolviendo de forma inmediata, y esto nos genera gran ansiedad, pero poco a poco comenzamos a ver un vislumbre de lo que viene y es ahí en donde nos vemos atrapados en una lectura que se va tornando cada vez más interesante y no podemos parar de leer para descubrir que es lo que sigue. En esencia, encontramos acción y drama, suspenso y aventura. Y al final del día nos deleitamos con una de esas novelas que cambian repentinamente la trama de un momento a otro.

En lo narrativo nos encontramos con una interesante propuesta, con una novela relatada en tercera persona, pero sin desgastarse en miradas diversas como en otras novelas similares, especialmente del mismo género. A través de los ojos del protagonista logramos percibir los movimientos y acciones que llenan las páginas de este libro. Desde el momento en el cual él se encuentra sólo, vacío y confundido en el rincón de un ascensor, hasta el desarrollo congruente de una historia bien planteada y claramente fundamentada.

Además de lo ya descrito, a saber, estos chicos que lo esperan afuera, asustados y confundidos quizás más que el mismo protagonista y rodeados de inmensas murallas, encontramos en el claro o el área otros lugares diferentes, una casa, una granja, un bosque no de grandes proporciones y en medio de todo esto, el ascensor que cada mes trae un chico nuevo, de la misma manera en que todos los anteriores ya han arribado, confundido, sin pasado ni futuro, sin memoria. La rutina se mantiene y aunque nadie encuentra una respuesta inmediata, su instinto les indica con claridad que solo deben vivir, sobrevivir y buscar una salida de forma constante a este enigma, a esta, que es su nueva forma de vivir.

Pero no todo es tan sencillo como podría aparentar. Y es aquí donde encontramos una analogía de la vida, en la cual todos tenemos que enfrentarnos a retos diversos, a enigmas y a nuevas fronteras y formas de vida, laberintos y muros gigantes, amigos y enemigos, desconocidos y cercanos, esto es lo que viven los personajes y en particular nuestro protagonista y narrador. No llegar hasta el área sería un desafío a la locura, una afronta en contra de la vida. Criaturas extrañas y aterradores están a su acecho, por lo que encontrar un lugar seguro es esencial. Todo bien cimentado sobre la base de personajes bien definidos y personalidades bien establecidas. Personajes jóvenes, fuertes y valiente. Personalidades con las cuales es fácil sentir empatía y sentir cercanía. Todo esto nos ayuda a sentirnos identificados con ellos y a sentirnos parte de la historia. Algunos de ellos líderes de ideas, caudillos de los más débiles, con características marcadas y diferenciadas unos del otro, lo que produce una mezcla homogénea y suave que permitirá al lector saborear y digerir la trama como algo, aunque salido de la ficción y de la fantasía, como algo bastante creíble y real.

Tal vez un desafío inicial a nuestro intelecto es la forma a ratos extraña en la que los personajes se expresan, con un dialecto inventado, algo no menor y no inesperado viviendo de un grupo que ha perdido su pasado y gran parte de su memoria. Peor es justamente este el elemento el que se convierte en algo fundamental para nosotros ya que a medida que avanzamos en sus palabras y diálogos, mas fácil se nos hace comprender su forma característica de expresar sus ideas.

La experiencia en la lectura es algo notable, nos sorprendemos una y otra vez y al avanzar sencillamente no queremos que acabe.

Maze Runner es una historia que sin lugar a dudas les va a encantar. El primero de una trilogía de libros, lo que nos dejará con ganas demás. Tanto así que la industria siempre atenta del cine no dejó pasar la oportunidad de hacerse con tal historia y la llevó a la pantalla grande.

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