Yo antes de ti, por Jojo Moyes

En la trama de esta novela encontramos elementos nuevos y refrescantes. Claro, no es el primer personaje que esté enfermo, sino que es más bien la forma en que se conocen los protagonistas. Podemos adelantar que el desenlace lo dejará temblando, quizás mucho más que otros libros similares.

La autora utiliza un estilo familiar y amigable, con un ritmo fácilmente digerible. Al principio podemos pensar que no nos encontramos con nada diferente ni menos con algo espectacular, de hecho, el ritmo se torna a ratos monótono, pero todo tiene un por qué. Es fácil llegar a sentirnos parte de esta historia, y es entonces cuando comprendemos que la falta de cambios de ritmo y el tono constante al final nos facilitan la tarea.

Con gracia y decoro sentimos una grata sensación al adentrarnos en las páginas de esta historia que, a pesar de pretender ser un triste relato, termina siendo dulce y graciosa. El enfrentar las dificultades con positivismo y algo de humor, permiten hacernos una imagen real y positiva de los protagonistas, que juegan con su encanto y para nuestro deleite Jojo Moyes nos enseña una buena lección, a saber, el conseguir extraer de lo malo siempre algo alegre, brillante y positivo que nos permita desviar un rumbo oscuro hacia el éxito. Si intentamos empatizar con ellos nos resultará bastante difícil, no porque no los sintamos reales, en verdad son demasiado reales, sino mas bien porque sus vivencias a ratos son extremas. Pero el convivir con ellos por más de 500 páginas se convierte en una feliz y agradable tarea para el lector. Si somos sentimentales seguramente nos sentiremos identificados con Clark y nos pondremos de su lado pero por otra parte si somos apegados a lo existente y si somos realistas, seguramente nos apegaremos a Will.

A todos nos encanta que las historias en las cuales nos sumergimos lleguen a buen puerto y sus personajes vivan para siempre felices. Pero la verdad es que eso no siempre es así. Quisiéramos que las cosas fueran frías o calientes. A nadie le gusta una bebida tibia en un día de calor. Es así como nos encontramos con un constante bamboleo de ideas, de pasiones y decisiones, de acciones y sentimientos que van de acá para allá y que nos arrastran junto a nuestras propias emociones para llevar la historia a un confín excitante e impredecible que le entrega un profundo sabor placentero a nuestra lectura.

 En la premisa de que la vida es una sola y solo se vive una vez, la conclusión recae sobre los actores principales y en sus decisiones. Es así como la forma en que justamente están haciendo su máximo esfuerzo en vivir la vida de la mejor forma posible, aunque a veces sea tan evidente, cubre nuestra historia.

Desde el punto de vista narrativo Clark hace un excelente trabajo, aunque a veces no sea tan sencillo comprenderle, sí nos allana el camino para que lleguemos incluso a sentir aprecio por su tremenda capacidad de expresar sus ideas y por su situación familiar. No es del todo una jovencita. Ya ha ido y venido, pero con su experiencia a veces nos hace pensar que si lo es. Con palabras que salen burbujeando de su boca como si de una niña habladora se tratara, pero a la vez introvertida. Por lo que pasó en su vida, su vida afectiva familiar y nuevas condiciones laborales, nos parece fácil sentirla cercana, como una amiga en quien podemos confiar y a la vez nos dan ganas de entregarle nuestro cariño y apoyo. Y es grato ver como con sus propias manos y esfuerzo logra salir adelante.

El galán no es de los más tradicionales, especialmente si nos centramos en su personalidad, a veces torpe, olvidadizo y distraído, pero son justamente esos elementos de inocencia lo que lo hacen más atractivo. Para agregarle un poco de sal y pimienta, su personalidad nos permite odiarlo a ratos, lo que es bastante sano, y nos permite disfrutar de saborear la reconciliación cuando nos encontramos nuevamente con lo bueno del personaje. La madre de Clark es rara y el padre es curioso. El entender este fino elemento nos permite comprender su personalidad y comportamiento. Por otra parte, la mamá de Will es uno de los personajes fuertes de esta historia. Si sumamos y restamos todo esto nos encontramos con un ambiente muy entretenido. Un matiz singular nos presenta una muestra de la intensidad de pensamientos y emociones internas gatilladas por su experiencia de vida y una entrega sólo a costa de la felicidad personal. Algo expresado intrínsecamente en sus propias palabras.

La autora nos presenta una historia de ribetes impensados, de una topografía muy diversa que nos llevará en un vaivén de emociones. El crédito de Moyes es lograr que nos sumerjamos en una historia creíble y entretenida. No piensen que vamos a pasar del llanto a la alegría ni que nos convertiremos en un abanico de emociones. No es el objetivo de la escritora, pero con total seguridad si sentiremos que nuestro pecho se aprieta y que nos toca una fibra sensible. Un gran logro es que al leerlo llegamos a ser un personaje más y tal vez hasta lleguemos a luchar mentalmente por el destino de estos.

Nos encontraremos con dos perspectivas diferentes y una lucha constante. Esto nos lleva a pensar de qué lado ponernos y eso se torna muy interesante, y hasta motivador. Es así como tenemos que hacer un esfuerzo en llegar a comprender la esencia de la historia, la cual nos hará dudar a veces y nos hará creer que la conclsuón lógica esta a la vuelta del camino, cuando en realidad las cosas se volcarán de un minuto al otro en el sentido opuesto. Y como esencia a pesar de lo que podamos pensar, sentir o creer, muchas veces estamos equivocados, sobre todo cuando se trata de sentimientos ajenos, lo que nos lleva a la lógica de que la vida es de quien la vive y las decisiones son de los que las toman.

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