Galina Balashova por Philipp Meuser

Galina Balashova - Philipp Meuser

Me encantan los momentos de la historia en los que se revela una gran persona u obra.

Se siente como conocer a alguien a quién poder admirar. Esto es precisamente lo que me sucedió con el trabajo de Galina Balachova, a quién gracias al secretismo soviético no sabía nada de su obra y trabajo.

Por suerte, estos secretos están siendo liberados y la obra y labor de esta mujer artista y arquitecta, se ha podido conocer hace algunos años.

En tiempos en que las mujeres buscamos referentes reales, emerge esta figura con una sencillez aplastante y un talento innegable, siendo una figura central ─sin saberlo- de la historia de las corrientes estéticas del último siglo. Además de una pieza importante dentro de la carrera espacial que aún ganan los Rusos.

“Galina Balashova. Arquitecta del Programa Espacial Soviético” de Philip Meuser, por DOM publishers, es una monografía (en inglés) en donde destaca el trabajo gráfico y de ilustración , centrado en los trabajos de Balashova.

Comienza con material biográfico, en donde habla de su formación, poco a poco se adentra en contarnos como llega a su obra central. Para los que vemos desde afuera, notamos que su labor dejó un legado fascinante, ella lo toma con humildad y considera que era su trabajo de oficina, como cualquier otro.

¿Qué hacía el personaje principal?

Arquitecta soviética que por cosas del destino, fue contactada por el gobierno, quedando a cargo de los diseños de los interiores de las naves espaciales desde el inicio del programa espacial Soviético, específicamente del  programa Soyuz en adelante.

Hasta hace pocos años su trabajo estaba considerado como “Ultra Secreto”, y al fin podemos poner un rostro a quién modeló la estética soviética de los años sesenta en adelante, y que brindó iconografía que podemos reconocer a través del tiempo.

Su obra nace en medio de ingenieros, la mayoría hombres con mando militar, en la ruda y fría Unión Soviética, quienes de forma asertiva, tuvieron noción de la necesidad de alguien que aportara “humanidad” a los diseños de las naves del proyecto, teniendo en consideración los largos tiempos que pasarían los astronautas en el espacio.

Siendo ella arquitecta con formación en la Escuela de Arquitectura de Moscú, nos enfrentamos a una formación históricamente potente en estética, por lo cual ella era también ilustradora de gran talento y oficio, es por esta misma razón que abordó de manera muy distinta la habitabilidad en el espacio, en comparación a como lo haría un diseñador industrial.

Nos enteramos de anécdotas como que gracias a su talento plástico, hizo muchas acuarelas de paisajes rusos, con el fin de hacer los interiores más hogareños. Luego estos eran pegados dentro de las cápsulas y módulos, sabiendo que éstas iban a quemarse al entrar a la atmósfera.

O que su mayor orgullo fue el momento en el que el  propio Leonov, la felicitó cuando la estación MIR se acopló a la Misión Norteamericana, destacando que la tecnología estadounidense era muy avanzada, pero que no tenían la comodidad, organización y hospitalidad que sus diseños entregaban.

¿Qué encontraremos en el libro?

A través del libro podemos ver sus ilustraciones, caracterizadas por esa nostalgia que provoca el paisaje ruso, y de alguna manera el libro entero está impregnado de este sentimiento.

Por sus manos pasaron desde los estudios de ergonomía de cápsulas,módulos y naves, estudios de paleta de colores para naves, logos de los programas, el diseño interior de la Estación Espacial MIR,  disposición de logos en naves y estampillas.

Gracias a ella existe la división de colores en naves y estaciones espaciales, con el fin de que el astronauta tenga una referencia de “arriba” y “abajo”,  que a la vez fueran colores que entregaran calidez a alguien que iba a estar encerrado por más de seis meses en un tubo gigante metálico, suspendido en el espacio, incluyendo planos técnicos, todos sus diseños eran traspasados a virtuosas acuarelas, que indicaban el aspecto, colorido y disposición de los elementos, que luego los ingenieros utilizaban de referencia.

Podríamos decir que todo el material visual entregado por la URSS y su programa espacial, pasó por ella, lo que la convierte en madre de toda una corriente estética y pieza importante para la ciencia aeroespacial.

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