Retrato de Shunkin por Jun’ichirō Tanizaki

Retrato de Shunkin Junichiro Tanizaki

Cuando desde pequeño tienes un gran hábito de lectura, a veces entra algo parecido a un miedo que te hace sentir que quizás nada te volverá a asombrar o estremecer como cuando eras niño o adolescente.

Libros como “Retrato de Shunkin” te sacan de cualquier duda y te transportan donde quieres estar.

Este libro, escrito por Jun’ichirō Tanizaki, de Ediciones Siruela me hizo tener un romance apasionado con este relato, pues desde que comencé a leer no pude parar hasta que las hojas se acabaron, me encontré alejando el libro de mi rostro por sorpresa, con mucha emoción y deleite, queriendo más información al punto de sentir ansiedad, inquietud, incluso algo de asco y enojo.

Probablemente todo esto es posible por dos elementos: quién cuenta y qué cuenta la historia.

¿Quién cuenta la historia?

En cuanto a quién cuenta la historia, nos encontramos con Jun’ichirō Tanizaki, uno de los escritores más importantes de la modernidad en la literatura japonesa, quien es reconocido como uno de los pilares donde se funda la novela nipona actual.

Nacido en el Tokio 1886, vivió para ver la entrada de occidente en Japón y las repercusiones sociales y culturales que esto trajo.

En su juventud nos muestra una inclinación muy grande por el simbolismo francés y admiración por Edgar Alan Poe y Oscar Wilde, su interés estaba mayoritariamente en la producción cultural del Occidente, lo que condujo a una narrativa que se alejaba de la corriente Naturalista que predominaba en Japón y la corriente Clásica de su país que busca lograr sutileza, belleza y perfección en todo.

Entrando en su madurez se vuelca en el relato tradicional japonés, lo que a ratos brindó a su vida grados importantes de xenofobia, no debemos obviar que vivió también la II Guerra Mundial y las consecuencias de la colonización y crímenes de guerra que sufrió Japón, pero a la vez implicó un gran rescate de la narrativa clásica nipona, para luego en una madurez más asentada poder aunar estas corrientes y convertir su relato en una mezcla rica en simbolismo sin perder la capacidad japonesa de hacer elegante hasta el relato más chocante.

¿Qué cuenta la historia?

Respecto a qué cuenta el autor, desde sus inicios hay rasgos que marcan su obra transversalmente: tabúes, el amor no convencional o retorcido, el erotismo en distintas formas, pero evidente, innegable e ineludible, las relaciones de poder, el sexo, elementos que vuelven grotesca o que deforman la vida como traumas, accidentes o tragedias.

En Retrato de Shunkin nos encontramos con un relato que cuesta identificar si es ficticio o real, pero está contado a modo de biografía, en donde se nos cuenta la historia de Mozuya Koto o Shunkin, una niña de familia acomodada, muy talentosa en danza y que a temprana edad quedó ciega, encamina nuevamente sus talentos y se descubre que es una virtuosa en música.

Es por este motivo que llega a su vida un discípulo, que dedicará su vida a satisfacer a Shunkin en todos sus deseos, transformándose en una insólita, poco probable y oculta socialmente historia de amor, y dentro de este contexto se suceden los hechos que le ocurren a Mozuya Koto, quién es una mujer caprichosa, arrogante e incluso sádica.

 Algunas conclusiones

Retrato de Shunkin está contada como una serie de anécdotas deliciosas, en donde el autor hace lo que mejor sabe hacer, crear ambientes emotivos completos, nos hace vivir su sensibilidad, ver lo hermoso en lo monstruoso desde una totalidad, ver el movimiento gigante que tienen los actos contemplativos o rutinarios, ver el comportamiento del trauma, de lo sádico y lo sumiso.

Básicamente su narrativa decide a qué velocidad vemos y sentimos, nos quita el control, no somos nosotros quienes tomamos las decisiones en la experiencia.

Su belleza no radica en la prosa usada, sino en los elementos seleccionados a ser contados, nos envuelve en una delicada y breve descripción, nos entrega todos los elementos para involucrarnos en una vorágine para los sentidos y dejarnos llevar en un historia no convencional.

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